
Un cuerpo de científicos de la Universidad de Granada en cooperación con la Universidad Carlos III de Madrid desarrolló un sistema informático que le permite identificar mecánicamente el estado anímico de una persona que se comunica verbalmente con ella y que puede adaptar a razón de ello la forma adecuada para responderle. Como novedad de este avance tecnológico, este nuevo dispositivo será capaz de determinar la emoción que siente el usuario, o sea, el cómo se encuentra y la manera en la que pretende continuar el diálogo, es decir su intencionalidad. Para que cumpla esa función, los científicos se enfocaron en las emociones negativas del mismo que pueden hacerlo frustrar al dialogar con un sistema automático. En resumen, la investigación ha estimado el enfado, el aburrimiento y la duda. Y para detectar esas emociones automáticamente, emplearon información sobre el tono de voz, la velocidad del habla, la duración de las pausas, la energía de la señal de la voz y recopilando un total de sesenta parámetros acústicos diferentes.
Igualmente usaron información sobre cómo se desplegó el diálogo para ajustar la posibilidad de que el usuario se encuentre en un período emocional o en otro. Para que ello sea mas claro citaremos un ejemplo mencionado por ellos: que el sistema no haya reconocido bien varias veces lo que su interlocutor desea decirle, o le ha pedido al usuario que repita información que ya había proporcionado, pueden ser factores que hagan que el usuario se enfade o se aburra de interactuar con el sistema.
Al mismo tiempo, el cuerpo de científicos de la Universidad de Granada y la Universidad Carlos III de Madrid, nos cuentan que es muy trascendente el hecho de que la máquina pueda predecir y pronosticar cómo se va a desarrollar el resto de la relación dialogal, es por eso que dicen: para ello, hemos desarrollado un método estadístico, que aprende de diálogos previos cuáles son las acciones más probables que puede tomar un usuario en cada momento.






